las novelas españolas, están plagadas de tortillas de patatas, hace poco leía Tan Cerca tan Lejos que es una autobiografía de Adolfo Marsillach. El tuvo varias novias, y una de las aficiones preferidas (a parte de lo otro) era tomar tortilla de patatas para pasar el tiempo. Y es que es verdad, la t,v, las tertulias, las discoteca, las autopistas, los viajes en avión, y otras muchas cocas llegarón mucho después. Todos conocemos alguien que hace todas esas cosas, y después nos dice que esta agotado, cansado, aburrido, y otras muchas cosas, de ese mismo indole, bueno la vida no pierde ritmo, no nos deja quedar absolutamente descolocados, y es verdad, hace muchos años, se iba al campo de fútbol, y se pasaban putas para reunir el dinero, entrar en el campo, desplazarse al campo, salir del campo, gritar alirones. Todo eso no esta superado, sino que la t,v, se ve en casa o un bar, acompañado de familiares, padres, hermanos, hijos, y novias, y cuñados, y vecinos, pero el fútbol, suele ser una disculpa, buena disculpa para tomarse una cerveza, una tortilla de patatas, o cualquier otra cosa.
Camello para un viaje. Tomas Salvador, tiene esa estraña cita de la policia pelas las patatas y otras hacen la tortilla, pero hay más, la tortilla española, tan cuartelera, y tan bocadillera, suele estar buena si está fresquita
Hace unos días estaba leyendo El crimen del acádemico, que es un libro de Jacques Anatoles François Tibault. y por supuesto, hay mil alusiones a comidas y recetas pero ninguna de tortilla de patatas, claro que en el año 1881, año de su publicación se lleva menos eso de la tortilla.
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